miércoles, 4 de julio de 2012

550 AÑOS DE LA BATALLA DEL MADROÑO (1462-2012), ESTEPA.


550 AÑOS DE LA BATALLA DEL MADROÑO (1462-2012), ESTEPA.

La batalla del Madroño acaeció el 11 de abril de 1462, en tiempos de Enrique IV. Al perecer deseoso Muhammad XI, sultán de Granada, de aprovechar en su favor los sucesos infelices del reinado de Enrique IV, envió a su hijo Abu al-Hasan Ali ben Saad conocido como Ali Muley Hacen con un ejército de quince mil infantes y dos mil quinientos caballos, a correr los campos cristianos de la Banda Morisca. Entró talando los campos de Estepa, saqueó su arrabal, robó los ganados, y con muchos cautivos se volvía a Granada. El primogénito conde de Arcos y el alcaide de Osuna marcharon al socorro del castillo de Estepa. Al llegar a la ciudadela ostipense se informaron por su alcaide Martín Gutiérrez de los Ríos de la hueste numerosa del granadino. En el sitio que llaman Peña Rubia, en la sierra de Estepa, dieron alcance a la retaguardia, y la siguieron hasta la atalaya del Madroño donde se entablo una ruda y legendaria contienda. El referido alcaide santiaguista Martín de los Ríos, señor del mayorazgo de Morillo y comendador alcantarino de Benfayan, murió en dicha batalla[1].


[1] AGUILAR Y CANO, A., Memorial Ostipense, 1974.

HÉRCULES EN ESTEPA.


HÉRCULESHeracles (Grecia) o Hércules (Roma) era quizás el mayor héroe de la mitología grecolatina, fue considerado un semidios. Era hijo de Júpiter, el equivalente romano del dios griego Zeus, y la mortal Alcmena. Llevó a cabo doce grandes trabajos, llamados Los doce trabajos de Heracles por los cuales fue divinizado. Los romanos adoptaron la versión griega de su vida y trabajos sin cambios esenciales, pero añadieron detalles anecdóticos propios, algunos de ellos relacionando al héroe con la geografía del Mediterráneo occidental. Los detalles de su culto también fueron adaptados a España. Sabemos del punto de vista documental que en Estepa existieron al menos tres esculturas de Hércules hasta finales del siglo XVII. Una de ellas presidía la plaza de la villa en torno a la puerta del palacio lo que indica la arraigada veneración y culto protector que los estepeños le profesaban desde época antigua[1].

[1] P. Alejandro del Barco, ‘Antigua Ostippo y actual Estepa’, 1788, pp. 60.

APPIANO Y ASTAPA.


APPIANONació en Alejandría hacia el 95 d. C. Ocupó altos puestos como funcionario en Egipto durante el reinado de Antonino Pío a mediados del siglo II d. C., por lo que tuvo acceso a documentación imperial. Desempeñó diversos cargos administrativos en Alejandría, fue abogado y procurador del emperador Antonino Pío. Escribió una larga historia de Roma, en 24 libros, que abarca desde su fundación hasta el año 35 a. C. Asimismo escribió varios libros de la historia de Iberia con un carácter etnográfico, en los que narra las Guerras Celtíberas y la conquista de Numancia. Su fuente principal es Polibio, supliendo muchas partes perdidas de éste, aunque también toma datos de Salustio, Paulo Clodio, Posidonio, Livio, Salustio, Celio Antipatro, Jerónimo de Cardia, Julio César, Augusto, Asinio Polión, Plutarco, Diodoro y otros autores. Murió hacia el 165 d. C. En sus escritos alude a Astapa y Ostippo.

LA BATALLA DE ASTAPA.


BATALLA DE ASTAPALa ciudad de Astapa, de remota antigüedad, fue poblada entre otros pueblos por los cartagineses, enemigos de los romanos. Durante la segunda guerra púnica posesionados los cartagineses de Astapa, tenían en continua alerta a las ciudades romanas de la comarca. Contra estos activos enemigos acudió Lucio Marcio, con ánimo de exterminarlos en el año 206 a. C. Sitiados los astapenses por las legiones, intentaron defenderse pero convencidos de la inutilidad de su empeño, resolvieron antes que rendirse y morir como esclavos hacer una gran pira de leña y colocar en ella a los ancianos, mujeres y niños junto con sus riquezas. Confiaron la custodia de la ciudad a cincuenta mancebos armados que tras la previsible derrota habrían de arrojarse al fuego junto con todos los supervivientes. Ante la inminente contienda se reunieron cuantos eran capaces de llevar armas, jurando darse muerte antes que dejarse vencer. Llenos de arrojo y desesperación salieron al campo de batalla con tal violencia que hicieron vacilar y retroceder a las legiones. Pero los romanos repuestos de la intimidatoria bravura astapense se rehicieron trabando rudo combate hasta acabar con todos ellos. Los romanos furiosos entraron en la ciudad contemplando asombrados como los astapenses se arrojaban y consumían entre las llamas antes que perecer bajo la espada de Roma. Fue tomada la ciudad, pero sin botín de guerra ni cautivos. "P. Alejandro del Barco, Antigua Ostippo y actual Estepa".

LOS DIOSCUROS EN OSTIPPO.


DIOSCUROSEn la mitología griega Cástor y Pólux (Polideuces) o los Dioscuros eran dos famosos héroes. Eran hermanos gemelos, nacidos de la misma madre, Leda, pero de distinto padre. Cuenta la leyenda que Leda yació en la misma noche con su esposo Tindáreo, rey de Esparta, de quien engendró a Cástor y Clitemnestra, y con el dios Zeus, con quien procreó a Pólux y Helena de Troya, lo que confirió a los segundos hermanos su carácter inmortal. Cástor era famoso por su habilidad para domar caballos y cabalgarlos y Pólux por su destreza en el boxeo. Cuando Teseo y Pirítoo secuestraron a su hermana Helena y la llevaron a Afidna, los Dioscuros la rescataron y raptaron en venganza a la madre de Teseo, Etra. También acompañaron a Jasón en el Argo. Durante el viaje, Pólux mató al rey Ámico en un combate de boxeo. Cuando Astidamía, reina de Yolco, ofendió a Peleo, los Dioscuros le ayudaron a devastar su país. Cástor y Pólux raptaron a las hijas de Leucipo, Hilaira y Febe, y se casaron con ellas. Por esto, Idas y Linceo, sobrinos de Leucipo (o pretendientes rivales), mataron a Cástor. Pólux sobrevivió al ser inmortal. Al parecer la constelación Géminis representa a estos gemelos, y sus estrellas más brillantes se llaman Cástor y Pólux en su honor[1]. Al parecer en la antigua Estepa existió una escultura de estos personajes.

[1] P. Alejandro del Barco, ‘Antigua Ostippo y actual Estepa’, 1788, pp. 117-118.

EL REY MIDAS EN ESTEPA.


REY MIDASFue rey de Frigia, la cual gobernó entre el 740 y el 696 a. C. El reinado de Midas supone la mayor época de esplendor de Frigia, que se expandió por el Este hasta la frontera con Urartu, ocupando una extensa zona Asia Menor. Mantuvo relaciones comerciales con Asiria firmando tratados y acuerdos. Desde el punto de vista mitológico el rey de Frigia era hijo de Gordias y tuvo una hija llamada Zoe. Por su hospitalidad con Sileno, Dioniso le otorgó el poder de convertir en oro todo cuanto tocara. Viendo que no podía comer los alimentos que a su contacto quedaban transformados en dicho metal, pidió al dios que le liberara de su don, para lo cual tuvo que bañarse en el río Pactolo, que desde entonces contuvo arenas auríferas. Cuando Midas prefirió la melodía de la flauta de Pan a la de la lira de Apolo, este último, dolido, le hizo crecer orejas de burro. Según el P. Barco en Estepa existió desde la antigüedad un busto del rey Midas tal y como describe en la primera estampa de su manuscrito dieciochesco[1].

[1] P. Alejandro del Barco, ‘Antigua Ostippo y actual Estepa’, 1788, pp. 78.

LA BATALLA DE MUNDA (ÉCIJA, OSUNA, ESTEPA Y MONTILLA).


BATALLA DE MUNDALa Batalla de Munda acaeció el 17 de marzo del año 45 a. C, localizándose según las diferentes teorías entre las comarcas de Écija, Osuna, Estepa y Montilla. Fue una victoria de los ejércitos de Julio César sobre los pompeyanos al mando de Tito Labieno y los hijos del difunto Pompeyo el Grande, Cneo y Sexto. Esta contienda militar constituye la última batalla de la segunda guerra civil romana. Julio Cesar presentó batalla en un terreno desfavorable, al tener que atravesar un torrente y subir a la elevada colina donde se había fortificado el joven Pompeyo. Sin embargo, la ferocidad con la que combatió la ‘Legio X Equestris o Gemina’ evitó que los cesarianos fueran rodeados y permitió que desplegaran su caballería. Tito Labieno trasladó entonces sus tropas para interceptarlos, pero el movimiento fue interpretado por el resto de los pompeyanos como el inicio de la retirada, lo que precipitó el desastre. Después de esta sangrienta victoria y la muerte de los líderes de la facción pompeyana Cesar regresó a Roma para ser nombrado dictador perpetuo. Su posterior asesinato, menos de un año después de la batalla, inició el proceso que pondría en marcha la tercera guerra civil y llevaría a su sobrino-nieto Cayo Julio César Octaviano a convertirse en el primer emperador romano[1].

[1] P. Alejandro del Barco, ‘Antigua Ostippo y actual Estepa’, 1788, pp. 75 notas.